El certificado digital de representante vincula a una persona física con una organización, identificándola de forma fehaciente como su representante ante Administraciones Públicas, organismos y entidades privadas. Es decir, se trata del certificado que acredita la identidad de la compañía en el mundo online. Habitualmente, también se le denomina certificado de persona jurídica o certificado de representación.
En este artículo repasamos las principales cuestiones relacionadas con este certificado, dando respuesta a una de las preguntas que más preocupan a las compañías: ¿cómo controlar y limitar su uso dentro de la organización?
¿Quién necesita este certificado?
Lo necesita cualquier persona física que actúe en nombre de una empresa o entidad: administradores, apoderados, consejeros o gestores y asesores que tramitan en representación de sus clientes (en este último caso, por ejemplo, a través de un apoderamiento formal).
Su uso dejó de ser opcional con la entrada en vigor de la Ley 39/2015, que obliga a cualquier empresa a relacionarse con la Administración a través de medios electrónicos. La propia Administración no admite el certificado personal (DNIe o certificado de persona física) para llevar a cabo gestiones corporativas, por lo que si el sistema detecta que quien desea realizar un trámite no tiene capacidad de representación reconocida, rechazará la solicitud.
Tipos de certificado de representante y cómo solicitarlos
Existen diferentes tipos de certificados dirigidos a representar a las compañías. Varían en función de la autoridad de certificación (CA) que los emite y pueden diferenciarse en la nomenclatura, el método de obtención y el precio. Para este apartado, tomaremos como referencia a la FNMT (CA integrada en Redtrust, junto a Camerfirma).
A continuación, explicamos cuáles son los tres tipos de certificados de representante cualificados que emite la FNMT, conforme al Reglamento eIDAS, cómo se obtienen y cuál es el precio de cada uno.
Certificado de Representante de Persona Jurídica
Corresponde a quien representa a una persona jurídica sin ser administrador único o solidario. Cubre sociedades anónimas y limitadas, colectivas, comanditarias, cooperativas, asociaciones y organismos públicos, como ayuntamientos o diputaciones y gobiernos de las comunidades autónomas, entre otras entidades.
- Puede solicitarse tanto online (si la entidad es una sociedad anónima, limitada, colectiva o comanditaria) o mediante personación en una oficina de acreditación (para el resto de los casos).
- Según el tipo de sociedad, será necesario presentar documentación adicional para solicitar el certificado.
- Su precio es de 14 €.
Certificado de Administrador Único o Solidario
Se emite a la persona física que figura en el Registro Mercantil y ocupa la figura de administrador único o solidario de una sociedad anónima o limitada.
- Solo puede obtenerse de manera online, por medio de un certificado de persona física o DNIe.
- No es necesario aportar documentación adicional.
- Su precio es de 24 €.
Certificado de Representante de Entidad sin Personalidad Jurídica
Se emite a personas físicas representantes de entidades que no poseen personalidad jurídica propia en el ámbito tributario: comunidades de bienes, comunidades de propietarios, uniones temporales de empresas, juntas vecinales, entre otras.
- Requiere personación en una oficina de acreditación para su obtención.
- Según el tipo de sociedad, será necesario presentar documentación adicional para solicitar el certificado.
- Es gratuito.
Principales trámites que pueden hacerse con el certificado de representante
Una vez emitido, el certificado de representante habilita a la empresa para relacionarse electrónicamente con la Administración y con terceros. Entre los usos más frecuentes destacan:
- Presentar impuestos y declaraciones: liquidar el IVA, el IRPF o el Impuesto sobre Sociedades a través de la sede electrónica de la AEAT.
- Gestionar notificaciones electrónicas: acceder a la Dirección Electrónica Habilitada única (DEHú) para consultar comunicaciones y actos administrativos antes de que se consideren notificadas una vez transcurrido el plazo correspondiente.
- Presentarse a licitaciones públicas: firmar ofertas y documentación en procesos de contratación con las Administraciones.
- Trámites con la Seguridad Social: altas y bajas de trabajadores, cotizaciones y otras gestiones a través del Sistema RED.
- Firma electrónica de contratos y documentos corporativos: actas, acuerdos, facturas u otra documentación en nombre de la entidad.
- Solicitar subvenciones y ayudas públicas en nombre de la empresa.
- Otros trámites: Registro Mercantil, DGT, ayuntamientos, comunidades autónomas y otros organismos que exigen acreditar la representación de la entidad.
Validez y renovación del certificado
El período de validez de los certificados de representante depende de la autoridad de certificación. Tanto los emitidos por la FNMT como por Camerfirma tienen una validez de 2 años. Otras entidades emisoras amplían su vigencia hasta los 3 o 4 años.
En relación con la renovación, cada entidad también establece su propio procedimiento. Por ejemplo, algunas CA como la FNMT no admiten renovación para los certificados de representante, por lo que antes de que expiren debe solicitarse un certificado nuevo siguiendo el procedimiento habitual para cada tipo. Por su parte, entidades como Camerfirma sí permiten tramitar la renovación de los certificados con suficiente antelación (entre 30 y 60 días, según la CA).
Quién puede usar el certificado de representante y los riesgos de su descontrol
El amplio abanico de trámites que requiere el uso del certificado de representante implica que, en la práctica, personas que no son el titular del certificado necesiten utilizarlo para actuar frente a la Administración. Por ejemplo, el departamento fiscal lo necesita para presentar modelos ante la AEAT y el de Recursos Humanos, para realizar trámites con la Seguridad Social, entre otros muchos casos.
Esto da lugar a dos posibles escenarios cuando prima una gestión manual: que el certificado de representante y su clave privada se compartan entre todos aquellos empleados que lo necesitan (instalándose en los equipos de trabajo), o bien que se tramite un poder notarial para cada miembro de la plantilla que requiera operar con este certificado.
En ambos casos, existe un problema evidente: cualquiera que tenga acceso a un certificado de representante instalado en su ordenador puede actuar en nombre de la sociedad, sin restricciones ni registros de quién hizo qué, con las consecuencias que esto puede llevar. Esta situación es especialmente grave para la compañía, cuando además es el representante legal quien responde por las acciones realizadas con dicho certificado.
Cómo controlar el uso del certificado de representante sin exponer la clave privada: el problema que resuelve Redtrust
Con Redtrust, el certificado de representante se centraliza en un repositorio cifrado y nunca se exporta ni se copia al dispositivo del empleado. A partir de ahí, la empresa obtiene un control total sobre el certificado:
- Define quién tiene acceso al mismo y para qué trámites o acciones específicas, limitando su uso. De esta manera, se evita que los empleados accedan a información sensible o lleven a cabo trámites para los que no están autorizados. Varios empleados pueden usar el mismo certificado de representante, sin necesidad de otorgar poderes notariales adicionales y reduciendo la dependencia de personas clave para su utilización.
- Si un empleado que tiene acceso al certificado cambia de puesto o abandona la compañía (o incluso deja de ser apoderado), la modificación de permisos o la revocación de accesos se gestiona de manera inmediata, sin necesidad de intervenir su ordenador ni revocar el certificado.
- Existe una trazabilidad de todas las operaciones ejecutadas con el certificado de representante. Aunque sea el titular quien responde por cada acción, se recopilan de forma automática evidencias que permiten demostrar quién hizo qué en cada momento.
- Se anticipan a la caducidad del certificado. Dada su importancia en la operativa, su caducidad puede tener repercusiones económicas o administrativas (sanciones, pérdida de negocio por actuar fuera de plazo, etc.). La creación de alertas con la antelación suficiente prepara a las empresas para solicitar un nuevo certificado cuando el actual deja de ser válido.
- La centralización del certificado también garantiza su uso continuado ante situaciones en las que los equipos de trabajo puedan quedar inoperativos, impidiendo la interrupción de la actividad en momentos clave.
Conclusión
El certificado de representante adquiere una importancia vital para las compañías, que deben priorizar su control y trazabilidad para evitar los accesos y usos descontrolados por parte de los empleados.
Con Redtrust las empresas gestionan de manera controlada y segura el uso del certificado digital de representante. Al estar centralizado, el certificado no se distribuye entre los empleados que necesitan utilizarlo. Los accesos al mismo se definen previamente de manera granular y cada uso queda registrado al detalle. De esta manera, la identidad digital corporativa permanece a salvo.
Comprueba en una demo personalizada cómo controlar el uso del certificado digital de representante con Redtrust.
Obtén más información técnica sobre el producto consultando nuestra documentación.
Preguntas frecuentes sobre el certificado digital de representante y su gestión
¿Qué es el certificado de representante?
Un documento electrónico que vincula a una persona física con los datos de una entidad, identificándola como su representante al realizar trámites electrónicos. Es la denominación oficial de lo que comúnmente se llama certificado de persona jurídica o certificado de representación.
¿Cuántos certificados de representante puede tener una empresa?
Tantos como representantes legales o apoderados tenga.
¿Para qué se usa el certificado de representante?
Para presentar impuestos ante la AEAT, gestionar notificaciones electrónicas en la DEHú, presentarse a licitaciones públicas, tramitar altas y bajas en la Seguridad Social, firmar contratos en nombre de la empresa o solicitar subvenciones, entre otros trámites que exigen acreditar representación.
¿Cuánto cuesta el certificado de representante?
Depende del tipo: gratuito para el de entidad sin personalidad jurídica, 14 € para el de persona jurídica y 24 € para el de administrador único o solidario, en la FNMT.
¿Es lo mismo un certificado de representante que un certificado corporativo?
No es lo mismo. Un certificado de representante acredita la capacidad de una persona física para actuar en nombre de una empresa ante la Administración. Un certificado corporativo vincula a una persona con una organización, pero no le otorga poderes de representación ante la Administración.
¿Qué documento acredita mi condición de representante legal?
Para el certificado de administrador único o solidario, basta con estar inscrito en el Registro Mercantil, sin necesidad de aportar documentación adicional. Para el resto de los casos, la regla general es: certificación registral del cargo si está inscrito en un registro público, o poder notarial con cláusula especial si se solicita como apoderado. Algunas entidades públicas, como los ayuntamientos, tienen vías adicionales de acreditación específicas.
¿Es necesario compartir la contraseña del certificado si varias personas deben usarlo?
No. De hecho, la delegación del certificado a un tercero es una práctica insegura y no recomendable si no se hace mediante mecanismos de control y seguridad precisos.
Centralizando el certificado en Redtrust y aplicando políticas granulares para limitar su uso, varios usuarios autorizados pueden utilizarlo con total seguridad sin necesidad de exportar el archivo .pfx ni conocer su contraseña.
¿Qué tipo de certificados de representante puedo centralizar y controlar con Redtrust?
Redtrust admite la custodia y gestión de cualquier tipo de certificado de representante en formato software, independientemente de la autoridad de certificación que lo emita.
Nota sobre IA: creado con apoyo de IA; redactado, revisado y editado por el equipo de Contenido de Redtrust.